lunes, 23 de abril de 2007

Querida hija por Leonardo González

Querida hija:
Me pide que vuelva y recuerde el chile que dejé morir en sus brazos. Dice que a Roberto lo han secuestrado, y que Patricio se ha ido a suecia.
No sabe el inmenso dolor que provocan sus palabras en mi.
Pero ¿volver?
Acá las flores están apareciendo, y el roció me despierta en la mañana. La poesía y la naturaleza se confunden, hija mia, y me pide que vuelva. Y le contesto que no. Que ese Chile que me cuenta no será fácil de observar para estos ojos ancianos, tan acostumbrados a la paz, y a la generosa convivencia de los gauchos con los que fundaremos futaleufú.

Debería venir usted mejor, hija mía, y no seguir luchando que le pueden dañar, y la chancha va a parir seis chanchitos, y si viene vera conmigo ese día.
Tal vez sienta el deseo de la paz. Es como si la vida entera de pronto fuese solo un instante fumando el cigarrillo que tengo en mis manos, frente al lago, y sientiendo el roce del humo en mis bigotes ancianos. Un solo instante de este paisaje, hija mia, del que alguna vez fuera coronel, o teniente, o tu padre.

¿Cómo esta tu madre? Me preguntas porqué me case con ella.
Solo diré que tu madre es la única mujer que ocupaba pantalones y hablaba en voz alta en la universidad, que creía en un chile más justo y tantas cosas mas. Lo demás lo sabes, porque vives con ella ¿no? La proxima vez que escribas, hablame mas de ti, y de tu hermano. No sigas en la politica, y dile que los militares no juegan, que si se resisten pueden verla negra. A tu hermano dile eso, y dile que lo amo con todo mi corazon, con este corazon que hoy lee tus palabras, y se llena de emocion al sentir como mi hia ya no es una niña. ¿Cuántos años tieene? ¿20? ¿22? ¿ aun estudia para abogado?
A esos les va peor. Mejor es que no sepa nada, ni guarde secretos, y apenas pueda venga para aca. Frente al lago, a esta inmensa pradera de paisaje.

Busqueme, todos me conocen como “el fiscal”.

Aca no llega la televisión, pero ortega va y viene a santiago porque él no puede dejar de ir. Cuenta que santiago va a reventar si siguen gritando, y tal vez no sea lo mejor, o tal vez si, hija, pero el miedo que me da perderte no lo consolaran las flores, ni la tierra, ni el cielo, ni este inmenso pueblo lleno de belleza.

Se despide desde el corazón
su padre.

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