miércoles, 25 de abril de 2007

Primer trabajo de laboratorio escénico

Bitácora de ensayo

Martes 24 de abril
20 hrs.
Sala de Actuación 8, Escuela de Teatro UC

Primera parte, dirigida por Ornella.
En primer lugar, tocar cada parte del cuerpo propio, descubriendo si se parece a alguien de la familia, descubrir de quién lo heredé.
Luego, se le cuenta a un compañero lo que he descubierto en relación al propio cuerpo.
El compañero, estimulando las partes del cuerpo que le llamaron la atención en el relato anterior, permite que se gatillen recuerdos.
Luego se impulsa el cuerpo del compañero para que se desplace por el espacio, el que está trabajando acepta el estímulo y permanece en la postura en que lo ha dejado el compañero.
Finalmente, los compañeros movilizan a los que están trabajando a diversas posturas y en cada una de ellas, se explora la voz cantando la canción familiar que cada uno ha traído aprendida para el ensayo.
Segunda parte, dirigida por Macarena.
Ubicarse en un espacio de la sala, frente a la muralla, abrigados y separados de los demás.
Poner la mente en blanco, concentrándose en la imagen de una pantalla de cine vacía.
Permitir que pasen por la memoria, los recuerdos de reuniones familiares que vengan.
Concentrarse en un recuerdo, donde aparezca la mayor cantidad de familia posible. Que sea una fiesta, reunión familiar, un funeral.
Abrir los ojos y comenzar a describir el espacio, recorriéndolo imaginariamente en el espacio de la sala. Describir sensorialmente los espacios, objetos y personas.
Cada vez que recuerdan uno de sus familiares, pasar de la descripción a encarnar al familiar descrito.
Pasar de uno a otro, siendo lo más detallista posible, siempre en ese continuo juego de narrar y representar.
Finalmente, describirse a sí mismos en la situación familiar, caracterizar a ese "personaje" y representarse, a la edad en que aparece en la situación y dentro de la situación.
MB
Abril 2007

lunes, 23 de abril de 2007

Querida hija por Leonardo González

Querida hija:
Me pide que vuelva y recuerde el chile que dejé morir en sus brazos. Dice que a Roberto lo han secuestrado, y que Patricio se ha ido a suecia.
No sabe el inmenso dolor que provocan sus palabras en mi.
Pero ¿volver?
Acá las flores están apareciendo, y el roció me despierta en la mañana. La poesía y la naturaleza se confunden, hija mia, y me pide que vuelva. Y le contesto que no. Que ese Chile que me cuenta no será fácil de observar para estos ojos ancianos, tan acostumbrados a la paz, y a la generosa convivencia de los gauchos con los que fundaremos futaleufú.

Debería venir usted mejor, hija mía, y no seguir luchando que le pueden dañar, y la chancha va a parir seis chanchitos, y si viene vera conmigo ese día.
Tal vez sienta el deseo de la paz. Es como si la vida entera de pronto fuese solo un instante fumando el cigarrillo que tengo en mis manos, frente al lago, y sientiendo el roce del humo en mis bigotes ancianos. Un solo instante de este paisaje, hija mia, del que alguna vez fuera coronel, o teniente, o tu padre.

¿Cómo esta tu madre? Me preguntas porqué me case con ella.
Solo diré que tu madre es la única mujer que ocupaba pantalones y hablaba en voz alta en la universidad, que creía en un chile más justo y tantas cosas mas. Lo demás lo sabes, porque vives con ella ¿no? La proxima vez que escribas, hablame mas de ti, y de tu hermano. No sigas en la politica, y dile que los militares no juegan, que si se resisten pueden verla negra. A tu hermano dile eso, y dile que lo amo con todo mi corazon, con este corazon que hoy lee tus palabras, y se llena de emocion al sentir como mi hia ya no es una niña. ¿Cuántos años tieene? ¿20? ¿22? ¿ aun estudia para abogado?
A esos les va peor. Mejor es que no sepa nada, ni guarde secretos, y apenas pueda venga para aca. Frente al lago, a esta inmensa pradera de paisaje.

Busqueme, todos me conocen como “el fiscal”.

Aca no llega la televisión, pero ortega va y viene a santiago porque él no puede dejar de ir. Cuenta que santiago va a reventar si siguen gritando, y tal vez no sea lo mejor, o tal vez si, hija, pero el miedo que me da perderte no lo consolaran las flores, ni la tierra, ni el cielo, ni este inmenso pueblo lleno de belleza.

Se despide desde el corazón
su padre.

sábado, 21 de abril de 2007

Poemas en prosa por Jorge Ortiz

Poemas en prosa
(Para C. E. M)

I

Bastó una sola de tus miradas, para que mi alma quedara prendada para siempre del cielo inmenso de tus ojos. Desde entonces no soy más que un cazador infortunado que va tras el ave maravillosa de tu cariño sin lograr aprisionarla.

En vano mis ojos se tienden sobre los caminos y se trizan sobre el cielo, buscando tu silueta encantadora. Tu vuelo es muy ágil para alcanzarte y la fatiga me agota.
¡Pero no importa!...

Algún día lograré cogerte, y entonces… ¿qué me importará que en tu busca, los guijarros del camino hayan destrozado mis plantas y los zarzales herido mi carne, si para cada una de mis heridas tendré bálsamo maravilloso de tus besos siempre frescos?

II

En esta tarde iluminada apenas por el sol desfalleciente de Agosto, mientras la cortina de un soleen insoportable tapa el fúlgido panorama de tus ojos, siento que mi vida es como un pájaro errante que llora la inmensa tragedia de no tener un nido donde reponerse de las fatigas del vuelo.

Mi alma (haz de contradicciones inverosímiles) es como un volantín de seda que quiere tocar el cielo y no lo puede, por la pobreza del hilo insuficiente.

¿Qué hacer en esta tarde marcada con el signo del fatalismo? ¡Nada! Sólo me queda el dulce recuerdo de romper las tristes redes que aprisionan mi espíritu fatigado y como pez ansioso de nadar, sumergirme en el lago tranquilo de tus ojos hasta encontrar la paz que tanto ansío.


Con este poema mi abuelo cazó (literalmente) finalmente a mi abuela.
Cuando mi abuela salió del colegio quería estudiar medicina y su papa no la dejó: “estudiar no es un asunto para señoritas como tú y menos ejercer un oficio tan sangriento” (esto según mi abuela). Mi abuela hizo una pataleta del porte del buque, porque ella quería hacer algo con tanto virtuosismo reunido en una sola mujer (las monjas de su colegio le metieron esa idea en la cabeza) entonces mi bisabuelo le consiguió un puesto de secretaria en el seguro social, claro que no sabía que su jefe iba a ser el lobo feroz de mi abuelo y que la asediaría hasta el cansancio. Mi abuelo era mayor (unos 10 o 15) que mi abuela, pero eso no le impidió caer rendido ante la cabrita preciosa, pero muy mañosa y engreída que era mi abuela en ese tiempo. Mi tío Manuel España me cuenta que ser su hermano tenía bastantes privilegios, porque la mayoría de los cabros de su colegio estaban prendados de ella y querían establecer algún tipo de contacto con ella, porque nadie se atrevía a abordarla, cuando caminaba no miraba a nadie, a pesar de que se daban vuelta a mirarla, pero ella pensaba que todos eran feos y rotos y muy tontos. De hecho durante los primeros días de trabajo no hizo más que decirle a su papá que su jefe era viejo y feo. La acosaba fervientemente sin una respuesta positiva por parte de mi abuela, hasta que publicó en una de las revistas locales en la que escribía poemas regularmente “Poemas en prosa”. Después del acierto de mi abuelo, el corazón de mi abuela se fue ablandando poco a poco, pero, según ella cuenta, ella por dentro lo único que quería era echarse a sus brazos y que la abrazara este hombre tan romántico y sensible, pero ella, orgullosa, engreída y terca como una roca nunca lo hizo, jamás, a pesar de que ella siempre adoró a su esposo, hasta el día de hoy se emociona y sólo habla maravillas de él.

miércoles, 18 de abril de 2007

Escribiendo las historias de familia


Hemos imaginado un Laboratorio-taller de creación escénica para indagar en nuestro pasado familiar, para redescubrir y reinventar a nuestros abuelos, para conocer nuestros apellidos y su orifen, para revivir el pasado de migrantes de nuestros bisabuelos.
Contar las historioas de los que vinieron antes de nosotros para entender un poquito quienes somos.